La respuesta sexual: ¿tenemos que seguir siempre el mismo camino?
Durante mucho tiempo hemos aprendido que el sexo tiene una especie de recorrido oficial: primero aparecen las ganas, después la excitación, llega el orgasmo y finalmente nuestro cuerpo vuelve a la calma.
Suena ordenado. Demasiado ordenado, quizá.
Masters y Johnson: cuando el sexo entró en el laboratorio
En 1966, los investigadores William Masters y Virginia Johnson publicaron Human Sexual Response, una obra fundamental para la sexología contemporánea. A partir de la observación de respuestas fisiológicas durante la actividad sexual, propusieron un modelo lineal compuesto por cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución.
El modelo fue revolucionario para su época. Permitió estudiar la sexualidad humana desde una perspectiva fisiológica y alejarla, al menos en parte, de explicaciones basadas exclusivamente en la moral o la especulación.
El problema aparece cuando una descripción de lo que puede ocurrir durante el sexo acaba convirtiéndose en una norma sobre lo que debería ocurrir.
Después llegó el deseo… y otros modelos
Años después, Helen Singer Kaplan reformuló el modelo incorporando el deseo como una fase diferenciada. Pero la historia no terminó ahí.
En el año 2000, la psiquiatra y sexóloga Rosemary Basson propuso un modelo diferente de la respuesta sexual femenina: un modelo circular en el que el deseo no tiene necesariamente que aparecer antes de la excitación. En determinadas circunstancias, una persona puede comenzar un encuentro buscando intimidad, conexión o simplemente porque existe una oportunidad agradable de acercamiento, y el deseo aparecer posteriormente.
Y esto resulta especialmente importante porque nos permite entender que no todas las experiencias sexuales siguen el mismo recorrido. De hecho, investigaciones posteriores han encontrado que las personas pueden experimentar patrones diferentes, incluyendo combinaciones de modelos lineales y circulares.
¿Y qué hacemos con todo esto?
Katherine Angel, en El buen sexo mañana, plantea una reflexión especialmente interesante sobre la forma en que hemos convertido determinadas ideas sobre el sexo en expectativas. Su análisis del deseo y la excitación cuestiona la presión de tener que conocernos perfectamente, saber siempre qué queremos y conseguir que nuestra experiencia sexual encaje en un determinado ideal.
Y quizá ahí esté una de las claves: los modelos de respuesta sexual sirven para ayudarnos a comprender la sexualidad, no para examinarnos en ella.
Puede que tengas deseo antes de empezar. Puede que aparezca después. Puede que disfrutes mucho y no tengas un orgasmo. Puede que el orgasmo llegue sin que todo lo anterior haya ocurrido como en el “manual”.
La sexualidad humana es bastante más desordenada que un esquema de cuatro casillas.
Y, sinceramente, probablemente sea mejor así.
¡Nos vemos en la consulta!
Bibliografía recomendada
- Masters, W. H. & Johnson, V. E. Human Sexual Response. Little, Brown and Company, 1966.
- Basson, R. “The female sexual response: a different model”. Journal of Sex & Marital Therapy, 2000.
- Angel, K. El buen sexo mañana: mujer y deseo en la era del consentimiento. Alpha Decay, 2021.
- Nagoski, E. Come As You Are.




