Fantasías sexuales

¿Abrimos la caja de Pandora?

Fantasías sexuales

Hace tiempo publiqué un post en Instagram hablando de las fantasías sexuales. Las fantasías sexuales existen y forman parte de la diversidad erótica, nos guste o no.

La fantasía es uno de los recursos más potentes, sanos, creativos y funcionales que tenemos las personas, ¿quién no ha fantaseado con que le toque la lotería?, ¿con comer sin engordar?, ¿con hacerse millonario sin trabajar?, ¿con poder volar?, ¿con tener poderes? bueno... podría seguir con estas preguntas toda la tarde. En el plano sexual ocurre lo mismo.

Ahora bien, tenerlas o no tenerlas es otro tema muy diferente y en este artículo te voy a explicar algunas cosas que te pueden ser útiles en caso de que estés buscando información o referencias.

Lejos de ser un signo de rareza, las fantasías representan un espacio seguro donde cada persona puede explorar sus deseos sexuales, emociones y narrativas internas. Esto se debe a que ocurren en nuestra imaginación y nuestra cabecita.

Por eso necesitamos tener siempre presente que en nuestra mente somos libres. Las fantasías no tenemos que hacerlas realidad, solo son fantasías. De hecho, gracias a esa certeza, fantaseamos con ideas que no haríamos y que incluso no entendemos, ni siquiera, por qué nos excitan.

¿Y si lo que fantaseamos nos provoca más dudas que placer?

Sin embargo, en muchas ocasiones, cuando hablamos de fantasías intensas, poco habituales o que no conseguimos comprender de dónde nos pueden venir, el resultado se convierte en malestar, desconfianza, culpa, miedo y la falsa idea de que “algo no va bien” si lo que imaginamos se sale de la norma. ¿Te ha pasado alguna vez? Sigue leyendo, que hay más.

Nuestras fantasías no entienden de juicios, no están bien o mal. La carga moral se la asignamos nosotros mismos, en base a nuestras creencias y limitaciones.

En otro tanto de situaciones ocurre lo contrario, las fantasías sexuales nos despiertan la curiosidad, las ganas, el morbo, la excitación sexual... Queremos explorar cómo acercarnos a ellas y a poder ser realizarlas, con una mirada curiosa y divertida.

Una buena muestra de fantasías y de cómo nos hacen sentir, se pueden encontrar en el libro 'Mi jardín secreto' de Nancy Friday.

Fantaseamos porque podemos hacerlo

Como sexóloga, no puedo menos que invitarte a que intentes disfrutar de la magia que nos regala la imaginación y que le permitas que se enriquezca y mejore, sin culpa.

Tanto si estás en las personas que encuentran resistencias y dificultades, si tienes dudas de si es normal lo que piensas y sientes, como las que se preguntan: ¿Y si quiero probar mis fantasías? ¿Qué hago? o si estás a medio camino y no sabes qué hacer con todos esos pensamientos, fantasías y deseos, reservar una cita te puede ayudar.

En la consulta de sexología encontrarás un espacio para acercarte con una mirada exploradora y por supuesto, centrada a tus posibilidades, tu experiencia y como tú eres.

Recuerda, estoy aquí para asesorarte tanto si quieres realizar tus fantasías como si no.

¡Nos vemos pronto!

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