8 de marzo: Día Internacional de la Mujer

Reivindicación e historia.

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una fecha de memoria, reivindicación y conciencia colectiva.

Su origen se sitúa en las luchas obreras de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando miles de mujeres trabajaban en condiciones precarias reclamando jornadas más justas y derechos laborales. El episodio más simbólico fue el incendio de la fábrica textil Triangle Shirtwaist Company en Nueva York, en 1911.

Más de 140 trabajadoras, en su mayoría mujeres jóvenes migrantes, murieron atrapadas porque las puertas estaban cerradas. Aquella tragedia evidenció la explotación laboral y marcó un antes y un después en la lucha por los derechos de las mujeres trabajadoras. Años después, la activista alemana Clara Zetkin propuso instaurar un día internacional para reivindicar los derechos de las mujeres. No para celebrar, sino para recordar que la igualdad ha sido, y sigue siendo, una conquista. Hablar del 8M es también nombrar a mujeres que cambiaron el mundo con sus aportaciones. La historia nos ha mantenido al margen durante demasiado tiempo y todavía hoy es doloroso y triste ver cómo seguimos repitiendo patrones y luchando por una igualdad que nos tendría que ser dada. Como cada año, desde hace ya muchos años, el 8 de marzo es un día que me ayuda a reafirmarme en que, como dijo Simone de Beauvoir: «No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida». La sociedad moderna cambia, muy lentamente, y gracias a quienes abrieron camino no podemos menos que continuar haciéndolo. No hay entrada de blog que me ayude a dignificar a todas las mujeres que nos han impulsado a estar donde estamos hoy, por lo que yo animo a cada una a buscar sus propias referentes y a empaparse de aquellas mujeres que les aporten otro punto de vista y otro granito, que las impulsen a estar un poquito mejor con ustedes mismas.

Mujeres que transformaron la historia. Mis referentes.

En mi día a día, tengo la suerte de contar con una red de apoyo que me sostiene y que saca lo mejor de mí. No es fácil rodearse de las personas adecuadas y hay que conocerse mucho a sí misma y luego escucharse más para poder ir avanzando hacia donde queremos estar y hacia quienes nos gustaría ser. Esto implica dejar atrás a personas que pasaron por nuestra vida por un ratito, un aprendizaje, un empujón en un momento determinado y siguieron, y las soltamos porque así era necesario. Este post va dedicado a todas las mujeres que me rodean, que son un montón, y a todos los hombres que están en el mismo camino que el mío, intentando que la vida sea más bonita, más feminista y más amable. Todas las mujeres que son conocidas y visibles mundialmente, que han pasado a la historia por dejarnos huellas importantes, no son más importantes que aquellas mujeres que desde el anonimato, la cotidianidad y la multitud ponen diariamente su aporte, silencioso y constante, que pueden pasar desapercibidos, y sin embargo, sostienen la red en la que nos apoyamos cuando nos sentimos solas y perdidas. Gracias por ayudarme, siempre.

8 de Marzo desde mi yo sexóloga.

La sexología me aportó desde su disciplina más contenidos para entender el feminismo. Cuando empecé a pensar en los sexos y mientras aprendo sobre cómo nos hacemos en referencia del otro sexo, del otro ser sexuado, consigo reafirmar mi necesidad de ser feminista. Además, me mueve a estudiar y admirar la riqueza de la diferencia y la diversidad como algo beneficioso y no como algo negativo. El sexo femenino como el masculino son un continuo en el que nos movemos todos y cada uno desde que nacemos y hasta que morimos. Pero de esto profundizaré en otro momento. Hoy es el día de la mujer y es importante porque somos el otro sexo, porque sin nosotras la ecuación no tiene solución, porque no existimos sin ellos como ellos no pueden existir sin nosotras y porque no tiene sentido que no estemos en igualdad de derechos y condiciones que la otra mitad de la población. Y, sin embargo, lo estamos. Por eso, para mí, el 8 de marzo es un recordatorio de que comprender los sexos es comprender la necesidad de igualdad. Como sexóloga, no puedo separar el estudio de los sexos de la realidad social en la que vivimos. Y como mujer, no puedo dejar de señalar que la diferencia no debería traducirse nunca en desigualdad. Seguimos aquí, reflexionando, aprendiendo y construyendo un mundo donde ser mujer, o ser hombre, no marque límites, sino posibilidades. Porque si la sexualidad nos enseña algo, es que la vida siempre es encuentro. Y el encuentro solo debería ser desde la igualdad. Por las que no están, por las que se fueron, por las que mataron, por las que estamos, por las que seguimos, por las que somos, por lo que somos y por las que vendrán. Nos vemos en las calles!
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